continentes como semillas
10 sep 26 - 10 ene 27La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G. Romero exploran cómo las historias coloniales siguen resonando en los cuerpos, los objetos y la cultura contemporánea.
La exposición reúne a La Chola Poblete (Argentina, 1989), Niño de Elche (España, 1985) y Pedro G. Romero (España, 1964), cuyas prácticas trazan nuevas lecturas de las historias coloniales y las formas de resistencia que las atraviesan.
A través de la sonoridad, la escultura, el dibujo y la performance, los artistas exploran los procesos de apropiación, borrado y transformación que han configurado identidades, cuerpos e imaginarios a ambos lados del océano. Lejos de ofrecer respuestas cerradas, sus obras abren espacios de fricción donde las categorías sociales y culturales se vuelven inestables y pueden ser reclamadas, impugnadas o reinventadas.
Niño de Elche y Pedro G. Romero indagan en las historias transnacionales del flamenco a través de la investigación, la música y el trabajo performativo. Bajo el título «Sadopítna, o sea, antípodas, puesto del revés y boca abajo» (2023), esta colaboración traza las conexiones entre territorios situados en las antípodas que se establecieron a través de las rutas comerciales coloniales, en particular el Galeón de Manila (1565-1815), una red de intercambios que conectó Asia, América y Europa durante más de dos siglos.
La obra se despliega en forma de canciones que recorren estos circuitos de intercambio y contaminación, subrayando las redes que unen España, México, Tailandia, Filipinas, Japón, Indonesia, Aotearoa (Nueva Zelanda) y Samoa.
Niño de Elche y Pedro G. Romero toman como punto de partida los mantones flamencos bordados, o mantones de Manila, que fueron producidos en China, vendidos en América, usados y reinterpretados en México y Filipinas y, más tarde, incorporados al imaginario del flamenco y apropiados como símbolos de la «cultura española».
Al confrontar los mantones con el sonido y las referencias a Voice, la escultura minimalista presentada por Robert Morris en 1974, los artistas exponen legados de extracción, intercambio e insurgencia. Como testimonio de la vitalidad perdurable del flamenco, el proyecto se expande también con un programa de performance de Niño de Elche y Pedro G. Romero junto a una selección de artistas internacionales invitados.
Mientras que el mapa sonoro de Niño de Elche y Pedro G. Romero traza el alcance del comercio colonial, La Chola Poblete se centra en el cuerpo como espacio marcado por la lógica colonial y, al mismo tiempo, en resistencia a ella. A menudo utiliza su propio cuerpo como material y sujeto de creación artística, difuminando la distinción entre su persona y las figuras culturales a las que invoca.
En sus dibujos, figuras matriarcales como la Virgen y la Pachamama, deidad andina de la tierra, se cruzan con subjetividades trans, iconos revolucionarios como el Che Guevara o el logotipo de Quilmes, una cerveza argentina cuyo nombre procede de una palabra indígena. Arraigado en conocimientos mestizos e indígenas, su enfoque sincrético invita a una crítica que honra estas figuras espirituales y culturales al tiempo que señala su uso y abuso por parte de las potencias coloniales.
La práctica de La Chola cuestiona cómo «deberían» comportarse los cuerpos bajo los sistemas del capitalismo y el patriarcado. Con estas interrogantes en mente, su obra evoca el panorama político argentino, atravesado por las contradicciones entre nacionalismo, religión y consumismo. Desestabiliza las narrativas dominantes y critica el fetichismo de las mercancías mediante la parodia y la irreverencia.
Las prácticas de La Chola Poblete, Niño de Elche y Pedro G. Romero perturban las narrativas dominantes y traen a la superficie otros imaginarios. Las energías de ruptura y renovación que atraviesan sus trabajos evocan la poética transnacional de la escritora y activista June Jordan (1936–2002). Las palabras de Jordan en Who Look at Me (1969) sirven aquí como horizonte: «Nuevas energías de oscuridad nosotros / perturbamos un continente / como semillas». Con esta invitación a la insurgencia como punto de partida, continentes como semillas propone un recorrido en el que los ecos del colonialismo se complican, se desplazan y encuentran nuevas posibilidades de significado.
continentes como semillas se presenta en La Casa Encendida tras su estreno en primavera de 2025 en el Centro de Arte, Investigación y Alianzas (CARA) de Nueva York.
Comisariada por Manuela Moscoso, directora ejecutiva y artística del Centro de Arte, Investigación y Alianzas (CARA) de Nueva York.
Visitas guiadas y atención en sala:
Sábados de 12 a 14 h y de 17 a 20 h
Domingos de 12 a 14 h
Colabora Travesía Cuatro.